La Marinada.

Vuelvo con una nueva parada a la que mis compañeros y compañeras tanto de primero de animación como de segundo nos aventuramos:

¡intercambio de colonias con gente de nuestro mismo ciclo, pero en Valencia!

Parecerá un poco locura, pero el caso es así. La clase de segundo había organizado semanas atrás una salida de un día en la que iban a Valencia y conocían a chicos y chicas de su mismo royo, de su mismo ambientillo. Preparaban una serie de actividades y se lo pasaban a lo grande.

Más tarde, Valencia venía a Tarragona, y esta vez, nosotros nos apuntamos. Entre todos nos organizamos y encontramos un sitio genial en Cambrils en el que poder pasar dos días y una noche, La Marinada, una casa de colonias cerquita de la playa y con un ambiente marinero (cómo no), llena de habitaciones súper chulas y espacios comunes muy, muy grandes como el comedor, la sala de estar, el patio o el campo de voley. 

Yo por cuestiones de trabajo no pude quedarme la noche a dormir ni estar toda la mañana del viernes, pero no me bastó mucho para darme cuenta de lo genial que iba a ser esta nueva experiencia. Para empezar, nunca, pero nunca, había ido de colonias. Ni con el cole, ni de peque, ni un poco más mayor. Nunca. Sí que había hecho algún que otro viajecillo con la clase ya entrando a bachillerato, pero poco más. La palabra "colonias" entró nueva en mi vocabulario como un soplo de aire fresco. Y para fresco el que había ese día en Cambrils, madre mía. 

Al rollo, que me encanto. De no haber ido nunca a unas colonias pasé a organizarlas, y aunque la gente que acudía era de nuestra misma edad, el estrés y la responsabilidad era la misma. Nos lo acabamos pasando bien (¿qué digo bien?, ¡estupendo!) igualmente, pero el trabajo sigue siendo el mismo.

Los recibimos ni más ni menos que con una improvisada coreografía a la que no tardaron en sumarse. Yo, gran bailarina (hágase notar el sarcasmo), me uní enérgicamente a los elaborados pasos de baile. ¡Y qué gracia! Al parecer ese día iba a estar dedicado a la danza porque, más tarde, hechas las presentaciones, todos juntos y de manera más organizada, bailamos un par de canciones coreografiadas por cada una de las ciudades. 

No pongo vídeos porque mi integridad física i mental corre peligro.  

Ah, claro, pero antes, teníamos que entrar un poco en calor. ¿Y cómo fue eso? Dinámicas de presentación, lo más importante. Sin nombres no podemos empezar. En un grupo de futuras excelentes animadoras ideamos una serie de actividades en las que romper el hielo y hacer que entre todos nos conociéramos un poco.

Congas, etiquetas pintarrajeadas con letras que cada uno había escrito hasta formar nuestros nombres... nos faltaron muchas más, pero el tiempo corría. 

A lo último que pude estar presente fue a la sesión de juegos, en la que tras hacer dichas actividades te regalaban un aclamado "gomet". Dicen que la avaricia rompe el saco y algunos acabamos con "gomets" hasta en los dedos de los pies. Todo por dar la nota, ay que ver...



Tuve que irme y perderme lo mejor, porque después de comer hubo un paseo por lo más bonito de Cambrils, sus playas y sus cielos. Por la noche, la cosa se acabó desmadrando... Se volvió a representar el Talent Show y hasta los profesores se acabaron uniendo. Valencia y Tarragona nunca había estado tan cerca, y eso que hay más de 200 km de por medio. 

 Los días 22 y 23 de febrero tendrían que salir en los libros de historia porque la que se montó ¡fue increíble!


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